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Cheesecake de mango sin horno: receta fácil | Reyes Gutiérrez

Prepara una deliciosa cheescake de mango sin horno, un postre cremoso que combina una base crujiente de galleta con un relleno suave de queso crema, nata y mango. Su cobertura de mango aporta un toque tropical que convierte esta tarta en una opción ideal para celebraciones, comidas familiares o cualquier ocasión especial. Es una receta que necesita varias horas de refrigeración para conseguir una consistencia firme, sin necesidad de utilizar el horno. 

Ingredientes

Para la base

  • 200 g de galletas tipo María o Digestivo 
  • 50 g de mantequilla

Para el relleno

  • 400 g de mango fresco
  • 1 sobre de gelatina neutra en polvo
  • 50 ml de agua para preparar la gelatina
  • 20 g de queso crema
  • 400 m de nata líquida para montar
  • 100 g de azúcar glas

Para la cobertura

  • 100 g de puré de mango
  • 1 cucharadita de gelatina neutra en polvo
  • 3 cucharadas de agua para preparar la gelatina

Elaboración

Preparar la base de galleta

Tritura las galletas hasta obtener una textura fina, sin trozos grandes. 

 

Derrite la mantequilla en el microondas o en un cazo a fuego suave. 

 

Mézclala con las galletas trituradas hasta conseguir una preparación homogénea. 

 

Vierte la mezcla en un molde desmontable de aproximadamente 22 cm de diámetro y presiona para formar una base compacta y uniforme. 

 

Introduce el molde en el congelador mientras preparas el relleno. 

 

Preparar el puré de mango 

Pela los mangos, retira los huesos y corta la pulpa en trozos. Tritura los 400 g de mango destinados al relleno hasta obtener un puré homogéneo. 

 

Reserva el puré para incorporarlo a la mezcla de queso crema. Por separado, prepara los 100 g de puré de mango indicados para la cobertura. 

 

Preparar la mezcla de queso crema y mango 

Bate el queso crema con el azúcar glas hasta conseguir una crema suave y sin grumos. 

 

Prepara la gelatina en polvo siguiendo las instrucciones del fabricante y utilizando los 50 ml de agua indicados para el relleno, siempre que sean compatibles con las instrucciones del producto. Remueve hasta que quede completamente disuelta y deja que se temple ligeramente, sin que llegue a cuajar. 

 

Incorpora el puré de mango a la mezcla de queso crema y azúcar. Añade la gelatina disuelta poco a poco, mezclando para integrarla. 

 

En otro recipiente, monta la nata con unas varillas eléctricas. Incorpórala a la mezcla de queso y mango mediante movimientos envolventes, hasta obtener un relleno cremoso y homogéneo. 

 

Refrigerar la cheesecake de mango

Saca el molde del congelador y vierte el relleno sobre la base de galleta. Alisa la superficie con una espátula.

 

Introduce la cheesecake en el frigorífico durante un mínimo de 4 horas, hasta que el relleno esté completamente cuajado. 

 

Preparar la cobertura de mango 

Prepara la gelatina en polvo destinada a la cobertura siguiendo las instrucciones del fabricante y utilizando  las tres cucharadas de agua indicadas, siempre que la cantidad sea adecuada para el producto. 

 

Cuando la gelatina esté disuelta, incorpora los 100 g de puré de mango y mezcla hasta conseguir una cobertura homogénea. Deja que se temple ligeramente antes de utilizarla, sin permitir que llegue a cuajar. 

 

Añadir la cobertura y servir 

Cuando el relleno esté completamente cuajado, vierte la cobertura de mango sobre la cheesecake y distribúyela de manera uniforme.

 

Vuelve a introducir la tarta en el frigorífico hasta que la cobertura esté firme. 

 

Una vez lista, desmolda con cuidado, corta en porciones y sirve bien fría.

 

Disfruta de esta cheesecake de mango sin horno, una combinación de galleta crujiente, crema de queso y sabor tropical. 

Cheesecake de mango