El mango Kent es una variedad de mango apreciada por su pulpa jugosa, sabor dulce y escasa presencia de fibras. El fruto presenta una piel de fondo amarillo con zonas de color rojo y suele alcanzar un peso aproximado de 450 a 560 gramos, aunque este puede variar en función de las condiciones de cultivo y de la carga del árbol.
Por sus características, el mango Kent es una variedad adecuada tanto para consumir fresco como para utilizar en zumos, postres y otras recetas. A continuación, repasamos sus principales características, así como las condiciones y cuidados necesarios para su cultivo.
Características del mango Kent
Forma: el fruto suele presentar una forma ovalada, oblonga o redondeada.
Peso: el peso medio se sitúa aproximadamente entre 450 y 560 gramos, aunque puede variar según las condiciones de cultivo.
Piel: presenta un color de fondo amarillo con una capa de color rojo.
Pulpa: es amarilla o anaranjada, jugosa y sabrosa, con una cantidad reducida de fibras.
Semilla: presenta una cubierta espesa y leñosa, con una capa exterior de fibra que puede extenderse hacia la pulpa.
La pulpa del mango Kent, por su textura y su escasa presencia de fibras, resulta adecuada para consumir directamente con cuchara También puede utilizarse en la elaboración de zumos, pasteles, helados y otras recetas con mango.
Características del árbol de mango Kent

El árbol de mango Kent presenta un porte erguido y un vigor medio.
- Origen: según la información disponible, puede tener su origen en el noroeste de la India y el norte de Myanmar, en las laderas de Himalaya.
- Clima: es una especie tropical y subtropical que también puede cultivarse en determinadas zonas de clima mediterráneo.
- Altura: en condiciones favorables de los trópicos puede alcanzar una altura considerable.
- Tronco: es recto y presenta corteza de color marrón grisácea con grietas longitudinales poco profundas.
- Hojas: son alternas y lisas. Las hojas jóvenes presentan tonalidades púrpuras, rojizas o marrones antes de adquirir el color verde.
- Flores: son pequeñas y presentan una tonalidad amarillenta o amarillo verdoso.
Cómo se cultiva el mango Kent
El cultivo del mango Kent requiere unas condiciones adecuadas de temperatura, suelo, agua e iluminación. Los árboles son sensibles a las bajas temperaturas y necesitan temperaturas cálidas y una buena exposición solar para desarrollarse correctamente.
Suelo y drenaje
El mango puede desarrollarse en diferentes tipos de suelo siempre que exista un buen drenaje.
Es importante evitar los terrenos con problemas de drenaje, ya que el exceso de agua puede perjudicar el desarrollo de las raíces.
Riego del mango Kent:
Cuando las precipitaciones son escasas, el riego es fundamental para el desarrollo del cultivo. Además, es importante controlar el agua disponible en el suelo, especialmente durante los primeros meses después de la plantación.
Luz y temperatura
El mango necesita una exposición directa al sol y no tolera bien las condiciones de sombra prolongada.
Los árboles son sensibles a las heladas y las temperaturas bajas pueden afectar especialmente a las plantas jóvenes. Por este motivo, en zonas donde exista riesgo de bajas temperaturas, es importante proteger los árboles jóvenes.
¿Cuándo se planta el mango Kent?

Según la información original, las semillas sembradas durante los meses de junio y julio pueden injertarse en noviembre, diciembre y enero, mientras que las plantas pueden estar preparadas para su traslado a campo abierto durante julio y agosto del año siguiente.
Estos periodos pueden variar en función de las condiciones ambientales, el desarrollo de la planta y el sistema de producción utilizado.
¿Cómo preparar el terreno para plantar mango Kent?
Antes de realizar la plantación, es importante preparar adecuadamente el terreno para favorecer el desarrollo de las raíces y mejorar el drenaje.
Preparación del suelo
Puede realizarse una labor de subsolado para romper las capas compactadas del terreno y mejorar la permeabilidad del suelo.
En terrenos con poca pendiente, también pueden realizarse labores destinadas a romper la estructura compactada y preparar las hileras de plantación.
Antes de realizar estas labores, el análisis del suelo y del agua de riego puede ayudar a determinar si es necesario realizar correcciones o aportar nutrientes.
Marcado de la plantación
La posición de los futuros árboles puede marcarse mediante estacas de madera de aproximadamente 1 a 2 metros de altura.
Durante los primeros años, estas estacas pueden utilizarse como apoyo para la formación de los árboles.
Si el sistema de riego todavía no está instalado, este momento puede aprovecharse para preparar las conducciones y los puntos de riego.
¿Cómo plantar el mango Kent?
Para realizar la plantación, se debe preparar un hoyo adecuado al tamaño del cepellón de la planta y a las condiciones de terreno.
La planta debe colocarse de manera que el nivel del suelo quede aproximadamente a la misma altura que el sustrato que trae, evitando enterrar la parte inferior del tronco o el cuello de la raíz.
No se recomienda realizar aportes de fertilizante directamente en el momento de la plantación si pueden entrar en contacto con las raíces, ya que podrían dañarlas.
También es importante proteger la corteza de los árboles jóvenes mediante protectores específicos o productos adecuados para proteger el tronco, especialmente en las primeras etapas de desarrollo.
Una vez realizada la plantación, el riego debe iniciarse sin demora y debe comprobarse previamente que el sistema de goteo esté correctamente colocado y conectado.
Cuidados del mango Kent después de la plantación
Los primeros meses después de la plantación son especialmente importantes para favorecer el correcto establecimiento de los árboles.
Control del riego
Los árboles jóvenes son sensibles tanto a la falta de agua como al exceso de humedad. Por ello, es importante controlar el nivel de agua disponible en el suelo y adaptar el riego a las necesidades del cultivo.
El uso de herramientas como el tensiómetro puede ayudar a controlar la humedad del suelo y gestionar el riego.
Fertilación
La fertilización debe adaptarse a las necesidades del árbol y a las características del suelo, teniendo en cuenta su estado de desarrollo y las condiciones de cultivo.
Control de la floración en árboles jóvenes
Los árboles pequeños pueden florecer durante los primeros años después de establecerse en el campo. Según el contenido original, se recomienda eliminar las flores durante esta etapa para evitar que compitan con el crecimiento vegetativo.
En determinadas plantaciones puede ser recomendable controlar o eliminar la floración de los árboles jóvenes para evitar que compita con el crecimiento negativo. Esta práctica debe adaptarse a la edad del árbol y a las condiciones de cultivo.
